Phil Gore ha vuelto a llevar los límites de la resistencia en las Backyard Ultra a un territorio desconocido. El ultrafondista australiano completó 152 vueltas consecutivas en su reto personal Project 168, una prueba en solitario disputada durante más de seis días en Forrestdale, Australia Occidental.
El desafío comenzó el domingo 23 de agosto con un objetivo muy concreto: completar una vuelta de 6,71 kilómetros cada hora durante 168 horas, es decir, durante una semana completa. Si hubiera alcanzado el objetivo, Gore habría recorrido aproximadamente 1.127 kilómetros, equivalentes a 700 millas.
Finalmente, la fatiga puso punto final al desafío después de 152 vueltas completadas, cuando Gore llevaba aproximadamente 1.020 kilómetros acumulados y 152 horas afrontando una nueva salida cada hora, tanto de día como de noche. La vuelta número 153 ya no pudo completarla.
Más allá del récord de una Backyard Ultra
El resultado tiene una particularidad fundamental: no es un récord mundial oficial de Backyard Ultra. El formato tradicional exige que haya varios participantes y que la competición termine cuando únicamente queda un corredor. En ese momento, el último superviviente completa una vuelta adicional y la prueba finaliza.
El Project 168 eliminó precisamente esa limitación. Gore corrió completamente solo, sin otro participante que pudiera abandonar y provocar el final de la competición. Por este motivo, las 152 vueltas no pueden incorporarse como un nuevo récord oficial del formato, aunque establecen una referencia oficiosa extraordinaria.
De hecho, Gore ya había establecido en 2025 una marca de 119 yardas en la Dead Cow Gully Backyard Ultra. El nuevo desafío le permitió demostrar que, una vez desaparece la obligación de terminar cuando se retira el penúltimo corredor, su capacidad podía prolongarse mucho más allá de las cinco jornadas que alcanzó en competición.
Las 152 vueltas de Project 168 suponen 33 vueltas más que aquellas 119 que Gore había completado en 2025. En distancia, son aproximadamente 221 kilómetros adicionales respecto a aquella marca.
Un desafío de siete días que se quedó en 152 horas
El objetivo inicial de 168 vueltas no era únicamente deportivo. Project 168 también se planteó como un reto solidario para recaudar fondos para Telethon, una organización australiana dedicada a ayudar a niños enfermos y desfavorecidos.
Aunque Gore no consiguió completar las 168 horas, el resultado supera ampliamente lo que se había visto hasta ahora en una Backyard realizada sin la presión de una competición convencional: 152 vueltas, 1.019,92 kilómetros y más de seis días corriendo contra el reloj.
El propio Gore planteó Project 168 como una manera de descubrir hasta dónde podía llegar un corredor de Backyard cuando desaparece el límite impuesto por la competición. Y aunque no consiguió alcanzar las 168 vueltas, su intento deja una pregunta abierta para el futuro: ¿cuántas vueltas podría completar un especialista en Backyard si la carrera no tuviera nunca un último corredor?